EX_CASADA

Hablo de ella
su novio era una franquicia incorrupta
ojos negros para las noches claras
píes calzados al brillo de luceros protegidos
dientes con garantía de nieves perpetuas
boca inmune a palabras necias
manos íntegras cargadas de fuegos artificiales
hechas para la lujuria de un tiempo libre de tormentas
ella nunca pensó cortar por lo sano
después de la noche invulnerable
se quedó flotando espacios
su ex añadió privilegios a la garantía
las bendiciones
ahorcaron al cura
y la emoción la dejó desnuda
en la picota del pueblo
y él
ya se había ido.

©Julie Sopetrán

ENTREVISTA CON: ISABEL LE FLEM - EL ARTE DEL MOSAICO

 Texto entrevista: Julie Sopetrán

 Fotografías: Isabel Le Flem                    

¿De qué estamos hablando?  Ni mucho menos de Moisés, ni tampoco de la Ley Mosaica ni de la Biblia Hebrea, tampoco nos referimos a la columna salomónica, en este caso me refiero a una obra pictórica, taraceada, creada o compuesta con piedrecillas, terracota o vidrios de varios colores… Dejemos atrás el mosaico helenístico, que se desarrollaba en Grecia unos cuatrocientos años antes de Cristo. Tampoco me refiero exactamente al mosaico romano, ni al mosaico de Issos o de Alejandro Magno, como el realizado en la Casa del Fauno de Pompeya…  Hoy, ahora estamos hablando de Isabel Le Flem.

Sin duda el mosaico tiene que ver mucho con las Musas ya que mosaico etimológicamente significa musa  o concerniente a ella. Los romanos lo consideraban un arte muy exquisito, el de hacer mosaicos, que pensaban que sólo podían ser creados por musas.  Y creo que se necesita mucha paciencia para crear con pequeñas piezas de piedra, cerámica, vidrio o cualquier otro material parecido, en forma y color a los que se les llama:  teselas, éstas se unen con cemento o cualquier otro aglomerante, y es así como se llega a las múltiples composiciones decorativas geométricas o figurativas de tan hermoso arte. Si las piezas son de madera, entonces se las denomina taraceas. Para comprender este arte milenario, ahora, hoy, tengo el gusto de entrevistar a la gran artista Isabel Le Flem, dedicada en cuerpo y alma a este singular arte del Mosaico.

- En primer lugar, Isabel, me gustaría saber dónde naciste, y que nos menciones algún recuerdo de tu niñez relacionado con el arte que ahora practicas, también me gustaría que nos dijeras, cuándo y cómo empezaste a crear mosaicos.

 - Nací en Paris, de padres franceses, pero he estado viviendo hasta los catorce años  en Madrid, en la Casa de Velázquez, que es como una Embajada Francesa de Cultura y Artes en España.


Allí pasé mucho tiempo en los talleres de los artistas, sobre todo pintores y escultores, así como en el laboratorio de un arqueólogo. Me fascinaban todos esos tesones de ánforas, platos y demás expuestos en vitrinas.

También dio la casualidad de que se construyese el Museo de Arte Contemporáneo,  enfrente mismo de la Casa, así que puede decirse que he crecido en un ambiente totalmente artístico.

Mi primer encuentro con el mosaico, supongo que sería en Andalucía,  aunque por aquel entonces, no me interesaba demasiado el tema.

Pero eso si, desde muy pequeña, siempre me he entretenido recogiendo piedras, guijarros, cáscaras, sin tener muy claro lo que iba a conseguir hacer con aquellos tesoros.

El mosaico, lo empecé a practicar hace unos diez años, al querer reformar un tambor de esos que sirven para enrollar cables eléctricos para convertirlo en una mesa. No tenía ni idea de cómo debía proceder, pero busqué información en internet; compré un par de libros, encontré una tienda especializada en materiales, allí me dieron  algunos consejos y fue como me tiré al agua. Me encantó hasta tal punto de que decidí perfeccionarme. Me inscribí a un primer taller, en el que aprendí  las bases del recorte, trabajé por primera vez con mármoles y esmaltes italianos.

Luego a lo largo de los años, asistí a cursillos semanales en Paray le Monial (Borgoña) donde hay un centro de formación y en la Scuola Mosaicisti de Spilimbergo (Friuli italiano). También tuve la fabulosa oportunidad de aprender con el Maestro Verdiano Marzi la técnica de Ravena.
Hoy en día, soy alumna de Anne Cécile López, una joven artista diplomada en Spilimbergo.

-¿Cómo definirías la belleza?

- Conmovedora

 

Una interpretación de Schiele para una expo on line.  Última obra de Isabel (Foto Exclusiva)

-¿En qué ocupas tu tiempo de ocio?

Yendo al cine, a conciertos,  visitando museos, viendo expos o leyendo libros, a menudo relacionados con mi pasión. También camino mucho, sea por la ciudad o por jardines y parques. Y por supuesto, haciendo mosaico.

Veo poca televisión, al ser mi trabajo la veo ya mucho a diario, así que en casa, mejor suelo escuchar música. 

-¿Estás satisfecha de tu trayectoria profesional y humana?

-Estudié de intérprete pero resultó que mi primer empleo, lo encontré en televisión, y allí sigo, casi 30 años después. Es algo que se valora sobre todo en estos tiempos de crisis. Y la verdad es que hay rutinas mucho más difíciles de aguantar, así que no me quejo.  Humanamente, tengo poca familia pero amigos fantásticos a ambos lados de los Pirineos a los que espero no defraudar nunca.

-¿Por qué el mosaico en tu vida?

 -Por desafío a la técnica,  porque ha sido el único medio que he encontrado para expresarme artísticamente. Por la paciencia que supone… y como todos los que practican ese arte NO soy  nada paciente, pero me puedo quedar horas olvidándome hasta de comer y beber cuando estoy en ello. ¡ Así deje de fumar!

-¿De dónde viene tu fuerza artística?

-Pues no lo sé. De pequeña, las clases de dibujo siempre fueron pura tortura para mí, al no saber nunca qué representar ni cómo. Y ahora resulta que no tendré  tiempo bastante en una sola vida para realizar todos los esbozos que tengo en mente. Una puesta de sol en la Sierra, leña consumiéndose en la hoguera, un paisaje desértico o marítimo, un pájaro, un retrato… todo es motivo a inspiración.

-¿Qué materiales utilizas para realizar tu obra y dónde consigues estos materiales?

-Guijarros, azulejos, cerámica, teselas vítreas, piedras semipreciosas, hierros y metales variados, maderas, cáscara de coco, todo se puede utilizar en el mosaico con tal de tener en cuenta su resistencia, usar las debidas herramientas, y ante todo, el pegamento o mortero adecuados.

Existe en Francia una empresa  muy famosa: Les Emaux de Briare  (http://www.emauxdebriare.com/) especializada en teselas esmaltadas para piscinas y greses.     Muchos  hemos empezado con esos materiales por ser baratos,  bastante fáciles de cortar y de colores atractivos.  Se cortan con una pinza especial y se pueden pegar con cola fría de carpintero

Los mármoles también ofrecen unos coloridos variados, pero requieren más técnica para cortarlos y pegarlos. Para ello se necesitan mortero y las mismas herramientas que las que usaban nuestros antepasados en tiempos griegos y romanos: martillo en forma de media luna y tajadera.

Luego vienen los lujosos y preciosos esmaltes y oros italianos. Suerte tengo ya que en la cercanía de París se ubica Albertini, el único artesano en producir pasta de vidrio en Francia. Pero también los compro de Italia o de EEUU en internet.

-¿Qué importancia tiene el color en tu obra?

-Muchísima importancia, me encanta contrastar los suaves matices de la piedra marmórea con la explosión de colores del vidrio. El color ES vida.  Cuando llegue a Francia, una de las primeras cosas que noté fue que la gente no solía lucir colores vivos como lo hacíamos en España.
El mosaico juega con los colores, y con la luz, es…  ¡vibrante!

-¿Es necesario tener conocimientos de geometría para conseguir un buen mosaico?

-Obviamente, los mosaicistas de la era romana tenían un conocimiento pletórico en ese tema. Hoy en día, lo tenemos más fácil gracias a las herramientas virtuales en internet, pero no creo que sea imprescindible tener una cátedra de geometría para conseguir expresarse con el mosaico. Lo que sí cabe tener, son conocimientos básicos y diría instintivos de física sobre ángulos de reflexión de la luz y a veces de química: saber cómo reaccionará tal mortero o pegamento con tal soporte, con tal material, si para el exterior o para el interior, etc. El mosaico ha evolucionado mucho gracias a los materiales y herramientas que se han ido inventando, pero las bases de este arte siguen siendo las mismas.

-¿Que mosaicistas son más valorados actualmente, cuáles crees tú  que son los más punteros en esta técnica o cuáles son tus favoritos?

-Huy, me lo pones muy difícil. Cada “Maestro” tiene su “escritura” y tengo admiración por muchos. Entre ellos los “Italianos” de formación clásica o más moderna (Rávena-Spilimbergo) los ya nombrados Verdiano Marzi y Anne Cécile López,  Felice Nittolo, Marco de Luca, Valeria Ercolani, los colectivos Mozaizm o Kokomosaico. Los “Americanos-Ingleses”: Sophie Drouin, Helen Nock, John Sallinger, Lin Schorr, Laurel True, Isidora Paz López, estas últimas tanto como artistas como por sus proyectos colectivos e internacionales que dan a conocer el mosaico como arte y no solo como ocio.
También tengo mucha admiración por algunos amigos mosaicistas franceses, que tienen cada uno su estilo propio, como Olivier Gramond, Françoise Moulet, Gerda Jacobs,  Caroline Cortés y Annie Dunlop. ¡Que conste que esta lista no es en absoluto exhaustiva!

-¿Qué le pasa por la mente a una mosaicista para abstraerse?

-La dificultad está en “dibujar” curvas y volúmenes suavizados con la unidad de base del mosaico: la tesela, lo que significa cubo o sea un dado de ángulos cuadrados, y materiales duros, rígidos, tiesos. Eso, lo conseguimos gracias al “andamento”: sensación de movimiento que se obtiene por la posición e inclinación de las teselas y espacio (intersticios) que se deja entre cada una de ellas, así como por los matices de colores.      A raíz de esto, creo que los mosaicistas solemos “interpretar” lo que vemos en andamenti.

¿Qué importancia tiene para ti el “tacto visual” en tu obra “Les Bambous”? Te pregunto esto porque ésta obra adquiere dos matices muy importantes al contrastarlos. Al mirarlo de frente es una mezcla de sosiego con incertidumbre, pero visto lateralmente recuerda a una serie de fichas de dominó que están listas para caer, en agresivo y dulce… ¿Cómo se obtiene este cambio?

-Este fue mi primer trabajo, en cursillo,  con esmaltes italianos y pizarra.
Tenía claro el tema, la oposición verde crudo de los smalti/negro suave de la pizarra y nada más. Pensaba realizar un cuadro bastante plano, pero después de hacer los bambús, a la hora de rellenar con la pizarra, quise aprovechar la ocasión para dar más volumen a esta obra. De allí el movimiento crescendo y perpendicular que se suma al contraste entre  materias.

 -Tu obra “El improbable bosque” expresa muy bien, o recrea, los cuatro elementos de tierra, mar, fuego, aire… debido a la elección de colores. ¿Cuáles son tus influencias multiculturales, tiene que ver con los colores que eliges?

Hay muchas. Mediterráneas ante todo con España (mi hogar), Italia y Grecia. Pero también me inspiran mucho las artes y artesanías aborígenes, africanas, latino-americanas, los Impresionistas franceses y americanos, Joaquín Sorolla, Frida Kahlo y Diego Rivera, Hundertwasser…   Efectivamente, me suelen gustar los colores intensos, cálidos, así como los naturales, los ocres, los sienas.

-En tu obra hay una relación muy fuerte entre lo natural y lo humano que expresa una cierta melancolía, contagias de naturaleza al ser humano…
¿Te refieres en tu obra a esa comunión con la madre tierra que vamos perdiendo o tal vez lo reivindicas como parte de todos nosotros?

-La naturaleza es una fuente de inspiración constante y la ecología una preocupación mía desde hace mucho tiempo. Me gusta el progreso y todo lo que puede aportar al ser humano, pero que vayamos destruyendo nuestro planeta, que dejemos extinguirse tantas especies de manera totalmente insensata con motivo de ganar más millones de los que nunca podremos gastar me saca de quicio.  Algunos intentan llamar la atención desde hace décadas pero parece ser que la gente solo empieza ahora a percatarse de que nos estamos auto-destruyendo por afán de lucro y egoísmo puro.
Inconscientemente, puede ser que este estado de ánimo influya en mis mosaicos.

-Cuando una obra de arte es buena, tiene sentido en cualquier posición que la coloques, boca arriba, boca abajo o de lado, es igual, porque siempre será buena y gustará en cualquier posición del lienzo… A los alumnos de dibujo artístico, así se les enseña para ver su lógica, su belleza, en cualquier postura que se mire, según la filosofía de Friedensreich Hundertwasser y según lo admiramos en “Red streets rivers of blood”. Tú rematerializaste o reinterpretaste esa obra en mosaico ¿Por qué? ¿Cuál es tu opinión?

-Elegí esta obra para un cursillo en Spilimbergo, porque me atraía, por supuesto y porque podía usar muchas técnicas diferentes en un mismo cuadro. 
Cuando se traduce una pintura al mosaico, sin duda hay interpretación, nunca podrá ser una copia idéntica.    Un pintor  mezcla colores juntos  hasta obtener una pasta del matiz deseado. En mosaico, los colores que no existan, no hay más remedio que reproducirlos por yuxtaposición de varios colores, a lo que se le llama mezcla óptica.  Diría que también hay materialización, se convierte lo que era pasta moldeable, pinceladas, en líneas y zonas de piedra, cerámica o vidrio.   La anécdota graciosa es que firme esta obra boca arriba y luego me percaté de que la tenía colgada boca abajo.

-Me gustaría que nos hablaras de tu obra “Arco Iris” y de ese cuidado que pones en la degradación del color. ¿Crees que ahora hay un cambio en tu trayectoria artística?

-El arco iris es otro milagro de la naturaleza que me deja totalmente contemplativa. Me fascinan.  Este, lo realicé para un intercambio, en cinco partes.  El reto era, como lo he explicado más arriba, conseguir pasar de un color al otro sin ruptura brusca, conseguir re-crear los siete colores del espectro y dar la sensación de luz y transparencia, así que descarté usar mármoles o piedras mates.  Además quería que el conjunto formara realmente un arco, lo que suponía hacer transiciones laterales también.

El soporte es otro tambor para cables que recorté.   Luego mezclé esmaltes venecianos, franceses y mejicanos para tener por lo menos tres o cuatro matices por color, menos los violetas de los cuales solo pude encontrar dos tonos.  La bordadura es una cinta de cobre para vitrales, para que se puedan juntar los cinco trozos de manera casi invisible, aunque eso solo ocurrió para la foto ya que dos han salido para EEUU, dos están en Francia y el quinto en Gales.  No sé si se puede hablar realmente de cambio, pero sí de evolución en mi trabajo..   Cuando miro la degradación que hice hace unos años en la puesta de sol de “Los Meharis” indudablemente he ido aprendiendo un par de cositas… y sigo progresando a cada tesela, en cada corte.

-¿Por qué crees que hay que impulsar el mosaico, crees que es una técnica, desconocida ahora mismo, crees que quedó estancada en la antigüedad?

- Efectivamente, muchos lo ven como antiguo, olvidándose de que estuvo muy de moda en el periodo del Art Deco o en el siglo pasado, en arquitectura (Güell, Gaudí, edificios de los años 50-60 en Francia).  Es un arte milenario y perenne -para algo los italianos lo llamaban pintura de piedra- que requiere mucha técnica y ha sabido evolucionar para aprovecharse de las más modernas. De hecho, es muy contemporáneo y moderno.   Oteando un poco en los blogs, te darás cuenta en seguida de que nos pasamos el tiempo intentando  nuevos experimentos. Que si tal pegamento vale para fuera, que si con tal fragüe no se estropea el espejo, que si con ese barniz para barcos esta maceta aguantará el invierno en los Alpes, que si este soporte especial para baños se puede recortar de tal o tal manera, qué como hago para fijar ese mármol en esta hoja de acero…. Hasta este día, no ha habido proyecto que con tiempo, paciencia y maña, no haya conseguido llevar a cabo. Y sigue siendo tan apasionante…

…Y apasionante es conocer el trabajo realizado por Isabel Le Flem, su obra
nos fascina, nos atrae, nos envuelve y, lo más hermoso, nos habla, no sólo de colores, nos habla también del Ser y del Estar en el Universo, a través del Arte, ese Arte que se adhiere al Tiempo y al Espacio. Su obra es como un juego que incrusta magia en el espíritu. Un damasquinado de colores. Una sonrisa de encajes digna de toda admiración. Mi felicitación y agradecimiento por esta entrevista a tan digna y talentosa mosaísta.

FIN

 

 

AMANECE

Ave marina en vuelo al alba

y son tus brazos en mis vuelos

añorando las orillas de arena

donde dibujas pasos

para mis sueños

dulces

En el zulo del agua

los sargazos con sus raíces nos apresan

nos llevan al silencio de las miradas

lamen el color de la piel

y dejan en los labios

eternas suavidades

azules

Las caricias flotan, bucean,

se transforman

Nuestras manos apresan el plasma

de los besos

y gotean el suspiro

hacia el fondo

del hoyo marino

El flujo se transforma en el tacto

y ya somos espejo

en el agua

para la luna rebosante

que se mece

en tus gestos…

Sonrisas de la entrega

en este amanecer

irrepetible.

©Julie Sopetrán

(Fotografía: Montserrat Martínez)